5/09/2012

Sleeveface

Como muchas de estas cosas, todo empezó de noche, con unas copas de más y, sobre todo, como una broma.


Fue en abril de 2007, en la capital de Gales, Cardiff: como tantas otras veces, Carl Morris pinchaba música en la Europa, una discoteca local, cuando en plena sesión y animado por el momento, se puso delante de la cara un disco de Paul McCartney y empezó a bailar. John Rostron, su mejor amigo, quiso inmortalizar el momento y le hizo una foto. Después vino otra, con otro disco. Y una amiga se sumó a la fiesta y también se hizo una foto. Y otra. Y, al día siguiente, Rostron subió las imágenes a Internet y creó un grupo en una red social que empezaba a acaparar titulares: Facebook. ¿Les suena?

Han pasado poco más de cinco años, y el 'sleeveface', como lo bautizaron en su momento, sigue estando de moda Han pasado poco más de cinco años, y el sleeveface, como lo bautizaron en su momento, sigue estando de moda en un mundo tan volátil y fugaz como este. Rostron y Morris supieron captar la esencia (una de las que, cada segundo, nos deslumbran) del momento, y solo un día después cientos de internautas los habían felicitado por la ocurrencia. Rápidos, crearon inmediatamente la web sleeveface.com, donde pedían fotos para aumentar la colección, y un año después publicaban un libro, Sleeveface: Be the Vinyl, que reunía imágenes de gente y discos de todo el mundo. Desde entonces, más de una reunión ha terminado con poses, carcajadas y, por supuesto, las fundas de viejos discos de vinilo de mano en mano.

Internet, por supuesto, refleja esta moda universal. En el grupo oficial de Flickr hay 2.530 usuarios, con más de 4.000 fotos subidas. En Facebook se convocan reuniones en la propia Gales, EE UU o Londres para demostrar la habilidad de los asistentes en este improvisado arte. Y YouTube aloja varios vídeos para todos aquellos que quieran saber más: uno de ellos, How to Sleeveface, muestra cómo perfeccionar este arte hasta convertirse en un experto, y otro, Vilaine canaille, reproduce un divertido videoclip de un músico francés, Archimède, que muestra las posibilidades estéticas del sleeveface y homenajea legendarios discos de los Rolling Stones, Joan Baez, Bob Dylan o John Lennon y Yoko Ono.

Porque ahí viene la última pata de este fenómeno: además de divertido, espontáneo, asequible y fácil de compartir, el sleeveface supone todo un homenaje a los discos de vinilo y, sobre todo, a sus incomparables, enormes e inolvidables portadas. Y de ahí viene, también, su nombre, porque los anglosajones llaman Record Sleeves a las portadas de discos.

Así que dicho y hecho: viejos iconos de la música nos saludan de nuevo desde veteranos LP. Internet está lleno de ejemplos: Michael Jackson y su Thriller ocultan a infinidad de tipos anónimos recostados y con pantalones y chaqueta blancos. Cualquiera de las muchas transformaciones de David Bowie o Madonna pueden servir para sentirnos como una superestrella del pop. Y luego están los clásicos patrios: prueba con algún viejo disco de Raphael, Julio Iglesias o Alejandro Sanz. Reúnete con dos amigos y adapta un grandes éxitos de Mecano. O deja el listón todavía más alto: busca unos abanicos y disfrázate con tres amigos con ropa llamativa y grandes hombreras para revivir la portada de alguno de los discos de Loco Mia. El aplauso en Internet está asegurado; las risas durante todo el proceso, también.

Bastan un poco de imaginación, una buena colección de vinilos y una cámara para adentrarse en el mundo del sleeveface (a veces, ni siquiera eso: hasta hay aplicaciones para el móvil, como sleevefacer, que hacen la mitad del trabajo con un amplio catálogo de discos que adaptar a nuestras imágenes). ¿Te atreves a probar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario